sábado, 23 de septiembre de 2017
Espiritualidad Salesiana
Al hablar de ESPIRITUALIDAD SALESIANA entendemos el conjunto de principios, ideas, sentimientos y modelos de comportamiento que caracterizan a los discípulos de Don Bosco en su deseo de ser fieles al Espíritu Santo.

ESPIRITUALIDAD SALESIANA

Al hablar de ESPIRITUALIDAD SALESIANA entendemos el conjunto de principios, ideas, sentimientos y modelos de comportamiento que caracterizan a los discípulos de Don Bosco en su deseo de ser fieles al Espíritu Santo.

La ESPIRITUALIDAD SALESIANA nos hace pensar en una especie de "ROSTRO SALESIANO" definido por una serie de aspectos que lo componen. Cuando decimos "ESPIRITUALIDAD SALESIANA" nos referimos a la espiritualidad propia de todas aquellas personas que, dentro de un grupo reconocido, comparten verdadero parentesco espiritual y una consaguinidad apostólica como herederos y portadores del espíritu y la misión que El Espíritu Santo confió a Don Bosco para la vida de la Iglesia.

Rasgos que definen este "Rostro Salesiano"

1. La caridad pastoral.
Se trata de un impulso apostólico que mueve a buscar a Dios y a llevar su mensaje (el Evangelio) a las personas, especialmente, a los jóvenes. La caridad pastoral es el centro y la síntesis de la espiritualidad salesiana.

2. La gracia de unidad
La gracia de la unidad tiene otros nombres que ayudan a entender su significado: interioridad apostólica, dimensión contemplativa de la vida, síntesis vital, único movimiento de amor a Dios y a los jóvenes, liturgia de la vida... Consiste en vivir la gracia de la unificación de la persona tanto en su relación con Dios como en el servicio a las personas.

3. El estilo de oración
Desde la manera de orar de Don Bosco, la oración salesiana tiene estas características:

* en su inspiración:está motivada por el deseo de llevar el evangelio a la vida de los jóvenes
* en su estilo: es juvenil, popular, gozosa, creativa, sencilla, unida a la vida.
* en las formas: va a lo esencial: Palabra de Dios, Eucaristía, Penitencia, Presencia de María Auxiliadora.

4. La misión juvenil y popular.
Amor de predilección por los jóvenes: Los jóvenes no son simples beneficiarios de una actividad; son la vocación del salesiano. "Me basta que seáis jóvenes para amaros" decía Don Bosco. El pueblo es el ambiente natural y ordinario donde se hace la opción juvenil, el lugar social y humano donde se busca y se encuentra a la juventud.

5. El optimismo y el gozo de la esperanza
"Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres" decía Domingo Savio, alumno de Don Bosco, a un compañero nuevo en el Oratorio. Partiendo del Cristo Resucitado, este optimismo se traduce en:
* tener fe en la victoria del bien: para ello, hay que saber conectar con la cuerda sensible del corazón.
*
estar abiertos a los valores humanos: más que lamentarse, el salesiano capta los valores del mundo y trata de darles cauce adecuado de cara a la educación de la fe.
* educar en las alegrías cotidianas: la educación trata de aprender a saborear con sencillez las múltiples alegrías humanas que Dios ha puesto en nuestro camino.

6. La ascesis de la bondad
El amor, en la educación, es pedagogía; pero no sólo. El amor es... ¡TODO! Cuando esto se da (el sentirse llamado lo garantiza) el joven es amado y se da cuenta de ello; y desde esta experiencia, el joven da, lo da todo, se da. Esto exige del educador salesiano una ascesis continua y profunda para dar cabida, en la propia existencia, al joven y su anhelo de Dios.

7. El trabajo y la templanza
Ser consecuente con el "ser salesiano" lleva consigo el ser un gran trabajador... como lo fue Don Bosco. Al mismo tiempo, la tarea de la educación impone una actitud de libertad "de" y "para". Este proceso de liberación exige, para que la melodía suene armónica, que el educador esté siempre ¡templado!, afinado. El trabajo y la templanza constituyen el campo de la ascesis salesiana.

8. El espíritu de iniciativa
Una de las manifestaciones del celo propio de la "caridad pastoral" es el espíritu de iniciativa. Es una labor de discernimiento espiritual que propicia el lanzamiento generoso, desde la confianza en El Señor, a la misión evangélica dentro de las múltiples posibilidades que ofrece la vida concreta.

9. El arraigo en el misterio de Cristo y la vida en manos de María
El "hombre nuevo" al que tiende la educación promovida por Don Bosco y por sus hijos, es el hombre nuevo proclamado por Jesucristo. Estar arraigado en Cristo es la alegría más íntima que puede tener un miembro de la Familia Salesiana. En el misterio cristiano aparece María, en su relación vital con su Hijo; Ella, desde ahí, nos enseña el camino que conduce hacia ÉL; es Educadora: Inmaculada y Auxiliadora.

10. El sentido de Iglesia
Del amor a Cristo nace inseparablemente el amor a su iglesia
El salesiano se ve a sí mismo como miembro vivo de la Iglesia viva: ¡ni más... ni menos! Desde el sentido fuerte de Iglesia universal vive la pertenencia activa a la Iglesia local trabajando en comunión con todos: seglares, sacerdotes, religiosos. El amor y la fidelidad al sucesor de Pedro es una muestra clara del amor a la Iglesia.

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