martes, 23 de mayo de 2017
Entrevista al protagonista que interpreto a Don Bosco, Flavio Insinna
por Mateo González
El 22-23 de septiembre del 2006 se trasmitió por la Raiuno la película, en dos sesiones, Don Bosco el sacerdote de los jóvenes y de la alegría. A España llegaba un año después
«Hacía reír más que Fiorello, tenía una espiritualidad de locos, construía basílicas, sabía oponerse, era sindicalista, revolucionario y santo, considerado así cuando todavía estaba vivo. Y también: escritor y actor, creó talleres y carpinterías… San Juan Bosco ha sido para mí un descubrimiento estratosférico».

• Por qué, ¿no lo conocía?
«Sí, pero como todos, sabía que era el santo de la alegría, de los jóvenes; también mi madre estudió en los Salesianos, en una palabra, lo común. Posteriormente he comenzado a profundizar y he descubierto una mina sin fin”.

Y la mina terminó en TV. En la nueva serie, la RAI, con la dirección de Ludovico Gasparini, ha mostrado a los italianos uno de los santos más amados, más conocidos, si es que es posible conocer hasta el fondo a una personalidad gigante como la de San Juan Bosco. Y para interpretarla se ha tomado un rostro emergente de la TV y del cine, Flavio Insinna, el Capitán de los Carabinieri en Don Mateo, la súper serie de Rai1 con Terence Hill. Insinna, estudió recitación con Gigi Proietti, tiene 39 años, y un currículo extraordinario ante una prueba compleja.

Te piden que intérpretes a un policía, pues bien, te preparas un poco y adelante. Pero para hacer bien el Don Bosco, habría tenido que estudiar al menos cuatro o cinco años. Ahora estoy rodando unas escenas sobre Meucci, los años son aquellos, y yo pienso, en este momento, Don Bosco ¿qué está haciendo? Y la respuesta es que mientras Meucci probaba sus experimentos, Don Bosco estaba trabajando en las periferias de Turín.

• ¿Cuál es la parte de su carácter que ha querido poner en primer plano?
«¿Y cómo haces para elegir en un maestro de cosas terrenas y alumno de los sueños como lo han llamado? Todos los días palpábamos su grandeza, y quedábamos maravillados. Por ejemplo: En el plató había muchos niños que recitaban, y no eran los niños pobres recogidos de la calle con los que él tratada, y sin embargo yo terminaba agotado. ¡Y pensaba en Don Bosco que estaba todos los días y toda la vida con estos muchachitos!

También me ha impresionado, entre otras cosas, una cosa que decía allá por 1850, cuando hasta los niños trabajaban en las fábricas y ni siquiera se sabía que existían los derechos: "No basta amar, la gente tiene que sentirse amada". ¡Maravilloso! Un pensamiento que también he encontrado en un libro de Carter, Sentieri per la nuova cascata (Senderos para una nueva cascada), en una poesía, El último fragmento, que dice: “¿Has logrado lo que querías de la vida? Sí, sentirme amado en la tierra”. ¡Don Bosco lo decía ya hace dos siglos!».

• Después del Padre Pío, Juan XIII, María Goretti, una nueva película religiosa. Y en el cine también se ha proyectado «The Passion». ¿Hay un poco de inflación o es mejor así?
«Creo que con buena intención se puede hacer cualquier cosa. Y bienvenidos sean estos temas, si al mostrarlos con seriedad se defienden buenas intenciones. Sólo me disgusta que también en esta clase de películas se tenga en cuenta la audiencia, pues creo que en esta clase de películas no puede haber competencia.

• ¿Y vosotros habéis trabajado con buena intención?
«Gasparini, el director, ha tenido que tomar decisiones difíciles. Nunca hemos pensado en degradar al santo don Bosco. Yo mismo he preguntado el director: “¡Dime sus defectos!”, y él ha quedado callado. Pero después de un poco, me ha dicho: “¡Buena pregunta!”. Nosotros queríamos presentar la verdad, las desmoralizaciones, y los momentos difíciles de su fe, pues también Don Bosco tuvo momentos de desilusión y de miedo. La fe tiene que ser regada y a todos nos pasa igual".

• ¿Qué haría San Juan Bosco por los jóvenes de hoy? ¿Habría comprendido profundamente sus tiempos y en sus necesidades?
«Apartaría a los adictos a la televisión. No, bromeo. Hoy les encontraría físicamente más nutridos, y bien vestidos, pero creo que el problema es siempre el mismo: Si uno no es querido, crecerá con los únicos códigos que reconoce, el odio y la violencia. ¿Tienes un bolígrafo? ¿Me gusta? Pues te lo cojo. Pienso en las barriadas de ciertas ciudades donde no hay trabajo, ni escuela, y llega la mafia. Alguien te dice: ¡Ven, te buscamos un trabajo! Por el contrario alguien se acerca y te dice: ¡Te hago rico y respetado!, y esto sí que va!

• Se necesitan buenos acompañantes
«Don Bosco decía: “Debemos ser "ángeles de la guarda" momentáneos”. La familia, por ejemplo, es importante. En mi casa no había problemas económicos, pero mi padre siempre me repitió que mi valía no dependía de los grandes resultados, que incluso podía no tener. Y todo esto fue un verdadero adiestramiento moral. A los padres les cuesta más decir no que sí. Y después ves el ejemplo en el trabajo, en la ayuda a los pobres,... y todo ello te sirve para crecer bien. Pero sin esta enseñanza, es un desastre. Creo, sinceramente, que hoy a Don Bosco le costaría mucho más".

• Te cito algunas objeciones que giran por el mundo juvenil. Vamos a ver qué piensas.
«Adelante».

• Dicen que no queremos asumirnos responsabilidades
«¡Estas generalizaciones me meten miedo!. ¿A qué viene eso? Las cosas hay que madurarlas, asimilarlas. Yo, por el contrario, veo que hay muchos que están bien motivados, ciertamente tienen un poco de confusión, pero también es natural. ¿Sabes una cosa? Deberíamos nacer a los 80 años, y con aquella experiencia ir descendiendo".

• Interesante. Otra objeción: ¡Leemos poco!
«¿Y los mayores? Más bien yo creo que leen más los jóvenes. También yo después del bachillerato he dejado de leer, durante la mili, y los años de contestación y, después, de improviso volví a la lectura y me dije a mí mismo ¡lo que me he perdido! Es como la música, cuando te ponen ante un piano a los cuatro años, uno escapa".

• ¿Conoces bien a los jóvenes?
«He estudiado algo en la universidad en el teatro. He captado que están confusos”.

• ¿Prostitutas y jugadores?
«Les he dicho: No es matemático llegar a ser famoso, y me miraban con la cara asustada como diciéndome ¿pero qué estás diciendo?" Ellos pensaban: me propongo, soy güapilla, hago un calendario, voy a La vida en directo.

• ¿Y qué te han respondido?
«“¡Pero usted no nos entusiasma, verdaderamente, de esta forma!”. Yo les he dicho: Me agradaría que tuvierais verdaderamente claro lo que queréis. Yo quiero ser actor no para tener cinco chales y ser famoso, si no para divertir, emocionar, y para mí el mayor éxito es cuando me dicen que con una película mía han sonreído.

• Pero mientras tanto un centenar de tus admiradores han construido una comunidad virtual en internet para hablar de ti.
«¡Es verdad! No tengo un sitio oficial, porque soy uno de los menos telemáticos del mundo, ¡no entiendo nada de esto! Pero han querido esto y veo que hay mucho afecto y tengo la responsabilidad de estar disponible, y atento y lo hago con agrado. Además digo: sed mis fans que está bien, y puede serlo cualquiera, pero aprovechad este pretexto y conoceos. Aunque cambie de profesión, y me convierta en Flavio Insinna "ferretero", al menos nosotros permaneced siendo mis amigos".

"El domingo antes de comenzar las tomas fui a la iglesia del Sagrada Corazón de los Salesianos, cerca de la estación de Términi en Roma. ¿A rezar? Sí, también, pero sobre todo a pedir ayuda a Don Bosco. Pensé que si él logró, sin tener ni siquiera una lira, construir aquella basílica y hacer todo lo que hizo, tal vez también yo lograría interpretar dignamente este importante personaje que me habían asignado".

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