martes, 23 de mayo de 2017
Cuaresma 2009
por Dicasterio de la Formación
Liturgia penitencial en el 150 aniversario de la Congregación

 

CANTO DE ENTRADA

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

® Amén

 

Bendito sea el Padre,

que tanto amó al mundo que le dio a su Hijo

para que el mundo tenga la vida.

®  Bendito en los siglos el Señor.

 

Bendito sea el Hijo,

que por nosotros se hizo obediente hasta la muerte,

y muerte de cruz.

®  Bendito en los siglos el Señor.

 

Bendito sea el Espíritu Santo,

derramado sobre la Iglesia desde el costado de Cristo,

abierto por la lanzada.

® Bendito en los siglos el Señor.

 

El presidente introduce con palabras oportunas la celebración.

ORACIÓN

Dios omnipotente y eterno,

que has dado como modelo a los hombres

a Cristo tu Hijo, nuestro Salvador,

hecho hombre y humillado hasta la muerte de cruz,

haz que tengamos siempre presente

la gran enseñanza de su pasión,

para participar en la gloria de la resurrección.

Él es Dios, y vive y reina contigo,

en la unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos.

®  Amén.

LECTURA

De la carta de San Pablo apóstol a los Filipenses

Fil 2, 6 - 11

 

6Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse

incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo,

y le concedió el “Nombre sobre todo nombre”;

de modo que, al nombre de Jesús,

toda rodilla se doble –

en el cielo, en la tierra, en el abismo –

y toda lengua proclame:

“¡Jesucristo es Señor!”,

para gloria de Dios Padre.

 

Palabra de Dios.

De nuestras Constituciones

Artículo 64

Nuestro Salvador nos aseguró que había venido a la tierra no para hacer su propia voluntad, sino la voluntad del Padre que está en los cielos.

Por la profesión de obediencia ofrecemos a Dios nuestra voluntad y vivimos, en la Iglesia y en la Congregación, la obediencia de Cristo cumpliendo la misión que nos está confiada. Dóciles al Espíritu y atentos a los signos que Él nos ofrece en los acontecimientos, adoptamos el Evangelio como regla suprema de vida, las Constituciones como camino seguro, y a los superiores y la comunidad como intérpretes diarios de la voluntad de Dios.        

Artículo 196

Nuestra regla viviente es Jesucristo, el Salvador anunciado en el Evangelio, que hoy vive en la Iglesia y en el mundo, y a quien nosotros descubrimos presente en Don Bosco, que entregó su vida a los jóvenes.

Como respuesta a la predilección del Señor Jesús, que nos ha llamado por nuestro propio nombre, y guiados por María, acogemos las Constituciones como testamento de Don Bosco, libro de vida para nosotros y prenda de esperanza para los pequeños y los pobres.

Las meditamos en la fe, y nos comprometemos a practicarlas: son para nosotros, discípulos del Señor, un camino que conduce al Amor.

HOMILÍA

El Director tiene la homilía. Invitando a los hermanos a contemplar la obediencia de Cristo, a reconocer los propios pecados como desobediencia al proyecto de amor del Padre y a pedir el don del Espíritu para caminar con renovada fidelidad por el “camino que conduce al Amor”.

 

REFLEXIÓN EN SILENCIO

VENERACIÓN DE LA CRUZ - facultativa

La cruz de Cristo es el árbol glorioso del que proviene nuestra salvación. Mientras es honrada con el incienso o con cirios se entona un canto adecuado.

 

 

PETICIÓN DE PERDÓN COMUNITARIA

Dios Padre ha querido revelarnos los abismos de su misericordia infinita en la cruz de su Hijo. Conscientes de nuestro pecado, imploremos con confianza su amor.

 

Recemos juntos y digamos: Kyrie eleison

 

Cristo Jesús no consideró un tesoro celoso su igualdad con Dios, mientras que nosotros hemos querido adueñarnos de sus dones para construirnos una falsa grandeza. Invoquemos al Señor: 

 

Él se despojó de sí mismo, asumiendo l condición de siervo. Por habernos negado a hacernos humildes servidores de nuestros hermanos, invoquemos al Señor:

 

Cristo se hizo obediente hasta la muerte de cruz, pero nosotros hemos evitado el sacrificio de nosotros mismos en el deber cotidiano y en la obediencia generosa. Por esto, invoquemos al Señor:

 

Dios Padre ha exaltado a Jesús y le ha dado un nombre sobre todo nombre. Porque no hemos sabido confiar en su amor y tener sólida nuestra esperanza, invoquemos al Señor:

 

Toda lengua proclame que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Porque hemos sido incapaces de alabar a Dios con nuestra vida y nuestra oración, invoquemos al Señor:

 

 

 

Si no hay las confesiones individuales, el sacerdote continúa:

 

Y ahora, dirijámonos a Dios Padre con las palabras de Jesucristo nuestro Señor, para que perdone nuestros pecados y nos libre de todo mal:

 

Padre nuestro ...

 

El sacerdote concluye:

Perdona, Señor, nuestros pecados,

y en tu misericordia rompe las cadenas

que nos tienen prisioneros a causa de nuestra culpas,

y guíanos a la libertad que Cristo nos ha conquistado

con su obediencia hasta la muerte de cruz.

Por Cristo nuestro Señor.

® Amén.

 

El Señor esté con vosotros.

® Y con tu espíritu.

 

Dios, eterno Padre, que en la cruz de su Hijo ha revelado la inmensidad de su amor, os conceda su bendición.

 ® Amén.

 

Cristo, que al morir en la cruz se ha hecho esposo y señor de la humanidad redimida, os haga partícipes de su vida inmortal.

® Amén.

 

El Espíritu Santo os haga experimentar el misterioso poder de la cruz, árbol de la vida y principio de la creación nueva.

® Amén.

 

Y despide a la Asamblea:

Podéis ir en paz.

 ® Demos gracias a Dios.

 

 

Si hay confesiones individuales

CONFESIONES INDIVIDUALES

ACCIÓN DE GRACIAS

La comunidad expresa a Dios la acción de gracias con el canto del Magnificat

RITOS CONCLUSIVOS

El que preside concluye:

 

Señor Jesús, Tú el Salvador anunciado en el Evangelio,

que hoy vives en la Iglesia y en el mundo.

Dilata nuestro corazón para hacernos correr por el camino de tus mandamientos

y concédenos acoger con renovada fidelidad

las Constituciones como el testamento de Don Bosco,

libro de vida para nosotros y prenda de esperanza para los pequeños.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

® Amén.

 

El Señor esté con vosotros

® Y con tu espíritu

 

Dios, eterno Padre, que en la cruz de su Hijo ha revelado la inmensidad de su amor, os conceda su bendición.

® Amén.

 

Cristo, que al morir en la cruz se ha hecho esposo y señor de la humanidad redimida, os haga partícipes de su vida inmortal.

 ® Amén.

 

El Espíritu Santo os haga experimentar la misteriosa potencia de la cruz, árbol de la vida y principio de la nueva creación.

® Amén.

 

Y despide a la Asamblea:

Podéis ir en paz. ® Demos gracias a Dios.

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