miércoles, 26 de julio de 2017
18 de diciembre de 2009, Renovación de la profesión religiosa
por Dicasterio de la Formación
Celebración del 150° aniversario del nacimiento de la Congregación

Se propone la celebración eucarística jubilar del 150° aniversario del nacimiento de la Congregación. Si se considera oportuno celebrar una liturgia de la Palabra, se pueden utilizar los textos propuestos. En un atril preparado a propósito se puede exponer el libro de la Constituciones en formato grande.

 

G.  18 de diciembre de 1859 en Turín, en una humilde sala, 17 jóvenes alrededor de Don Bosco.

Momento sencillo que marca el nacimiento de nuestra Congregación. Humilde comienzo de una historia de hombres llamados por el Señor a seguir a Don Bosco en el ofrecer su existencia por el bien de los jóvenes.

18 de diciembre de 2009. Una historia de 150 años.

Historia de hombres santos y mártires, personas humildes, gente dotada de dones particulares, creatividad apostólica, entusiasmo, corazón pastoral, alegría, lágrimas, fatiga y grandes consuelos.

Historia de fidelidad cotidiana, testimonio valiente, caridad que calienta el corazón, abre a la sonrisa acogedora, estimula la mente y lanza a empresas cada vez más atrevidas, para que los jóvenes encuentren a Aquél que es Vida y Vida abundante.

Historia de temeridad evangélica, corazón, sonrisa, manos laboriosas de Don Bosco que llegan hasta nosotros.

En la memoria agradecida de tantos hermanos que hemos conocido, con estupor y  alegría, también nosotros nos descubrimos protagonistas de esta historia de salvación.

Eucaristía. Día de acción de gracias, invocación, promesa renovada de fidelidad a Dios y a Don Bosco.

 

 

Colecta

 

Padre santo y bueno,

en el camino hacia el Señor que viene,

celebramos el evento del nacimiento de nuestra Congregación.

Mándanos tu Gracia para que nuestro corazón se inflame

en la fidelidad de seguir a Jesús obediente, pobre y casto

y en una vida gozosamente entregada a los jóvenes.

Por nuestro Señor Jesucristo...

 

 

Del libro del profeta Jeremías (23,5-8)

 

“Mirad que llegan días – oráculo del Señor – en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: “El-Señor-nuestra-justicia”.

Por esto, mirad que llegan días – oráculo del Señor – en que no se dirá: “Vive el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto”, sino que se dirá: “Vive el Señor, que sacó a la raza de Israel del país del Norte y de los países a donde los expulsó, y los trajo para que habitaran en sus campos”.

Palabra de Dios

 

Salmo responsorial  (Sal 71)

 

Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

 

Dios mío, confía tu juicio al rey,

para que rija a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

 

Porque él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas;

bendito por siempre su nombre glorioso,

que su gloria llene la tierra. ¡Amén, amén!

Canto antes del Evangelio

 

Alleluia, alleluia.
Oh Señor, guía de tu pueblo,
que has dado la Ley a Moisés en el monte Sinaí:
ven a liberarnos con tu poder.
Alleluia.

 

 

+ Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (Mt 1,18-24)

 

La concepción de Jesucristo fue así: La madre de Jesús estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: - José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Enmanuel (que significa “Dios-con-nosotros”).

Cuando José se despertó hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Palabra del Señor.

 

 

Homilía

 

 

 

Renovación de la profesión y promesa de fidelidad

 

P.   Recordando el momento del nacimiento de nuestra Congregación, escuchemos con emoción el acta histórica redactada por don Victorio Alasonatti.

 

"El año del Señor mil ochocientos cincuenta y nueve, el dieciocho de diciembre – así dice el acta – en este Oratorio de San Francisco de Sales en la habitación del Sacerdote Juan Bosco, a las 9 de la noche, se reunían él, el Sacerdote Alasonatti Vittorio, los clérigos Savio Angelo Diácono, Rua Michele Subdiácono, Cagliero Giovanni, Francesia Giovanni Battista, Provera Francesco, Ghivarello Carlo, Lazzero Giuseppe, Bonetti Gioanni, Anfossi Gioanni, Marcellino Luigi, Cerruti Francesco, Durando Celestino, Pettiva Secondo, Rovetto Antonio, Bongiovanni Cesare Giuseppe, il giovane Chiapale Luigi, todos con el fin y en un mismo espíritu de promover y conservar el espíritu de verdadera caridad que hiciera falta en la obra de los Oratorios para la juventud abandonada y en peligro, la cual en estos tiempos calamitosos es seducida de mil modos en daño de la sociedad y precipitada en la impiedad y en la irreligión. Agradó, por tanto, a los mismos Congregados erigirse como Sociedad o Congregación que teniendo de mira la ayuda recíproca para la santificación propia se propusiesen promover la gloria de Dios y la salvación de las almas, especialmente de las más necesitadas de instrucción y de educación, y aprobado de común acuerdo el designio propuesto, hecha una breve oración e invocadas las luces del Espíritu Santo, procedían a la elección de los miembros que debían constituir la dirección de la Sociedad para ésta y para nuevas congregaciones (comunidades o casas) si Dios quisiese favorecer el incremento”. Por tanto, unánimes los reunidos rogaban a Don Bosco, “iniciador y promotor”, que “aceptara el cargo de Superior Mayor”.

 

En comunión con el Rector Mayor, sucesor de don Bosco y con todos los salesianos del mundo, a 150 años del inicio de nuestra Congregación, renovamos la promesa de fidelidad a la llamada del Señor en la vida consagrada, al servicio de los jóvenes.

 

T. Dios Padre,

Tú me consagraste a Ti el día de mi bautismo.

Como respuesta al amor de Jesús,

tu Hijo, que me llama a seguirlo más de cerca,

y conducido por el Espíritu Santo,

que es luz y fuerza

yo, con plena libertad

te ofrezco todo mi ser,

comprometiéndome

a entregar todas mis energías

a quienes me envíes,

especialmente a los jóvenes más pobres,

a vivir en la Sociedad salesiana

en comunión fraterna de espíritu y de acción,

y a participar, de ese modo,

en la vida y en la misión de tu Iglesia.

Por esto, en presencia de mis hermanos,

renuevo el voto de vivir obediente, pobre y casto,

según el camino evangélico

trazado en las Constituciones salesianas.

Tu gracia, Padre,

la intercesión de María Santísima Auxiliadora,

de san José, de san Francisco de Sales

y de san Juan Bosco,

y mis hermanos salesianos,

me asistan todos los días

y me ayuden a ser fiel”.

Amén.

 

P. Pongamos nuestra firma en el texto de las Constituciones. Es el sigilo de nuestro precioso compromiso. La Gracia del Señor acompañe y sostenga nuestra fidelidad.

 

En clima de oración, cada uno firma la última página del texto de las Constituciones.

 

 

Oración de los fieles

 

P. En este día la Congregación salesiana hace memoria de sus primeros pasos. Unamos nuestras voces a todos nuestros hermanos reunidos en el mundo para interceder ante Dios nuestro Padre. Oremos juntos y digamos: Bendice a tu pueblo, Señor.

 

-          Don Bosco ha mostrado una fidelidad valiente al Papa y a los guías de la Iglesia. Concede, Señor, sabiduría y discerniminto a los pastores. La fidelidad al sucesor de Pedro y a nuestros obispos refuerce el testimonio de la unidad de tu Iglesia. Oremos.

 

-          Señor, te confiamos el Rector Mayor y su Consejo. Dales sabiduría de gobierno y fidelidad al carisma del Fundador, para que puedan guiarnos a ser atentos y audaces en favor de los jóvenes, especialmente los más pobres. Oremos.

 

-          Señor, tú has hecho de San Juan Bosco un interlocutor de los responsables civiles y políticos de su tiempo. Danos hoy asumir nuestra responsabilidad para hacer oír la voz de los más débiles de la sociedad. Haz que nuestro empeño y nuestra cercanía a los pobres estimule a los que nos gobiernan a una atención privilegiada para los más necesitados. Oremos.

 

-          Señor, nosotros te confiamos a los jóvenes, nuestros primeros destinatarios. Don Bosco, conmovido por su sufrimiento, decidió ofrecer por ellos su vida hasta el último respiro. Hoy son ellos todavía víctimas de tantas formas de violencia e injusticia. Dales el valor de la fe, de la esperanza y de la caridad para afrontar las dificultades de la vida. Oremos.

 

-    Tantos hermanos han elegido poner su vida siguiendo a Cristo en la misión salesiana. Te

confiamos a cada uno de ellos para que la fidelidad y la alegría de su compromiso sea fuente de fecundidad y de comunión por nuestras comunidades. Oremos.

 

-          Señor, Tú has suscitado en el primer Oratorio de San Francisco de Sales a muchos colaboradores fieles y generosos de Don Bosco. Te confiamos todas las personas que hoy colaboran en la misión salesiana. Haz que el compromiso al servicio de los más pobres sea para ellos escuela de caridad y camino de santificación. Oremos.

 

P. Señor, Tú has suscitado a Don Bosco padre y maestro de una gran familia apostólica. En este día de fiesta y de acción de gracias, mira a tus hijos reunidos para renovar la opción radical de seguir a Jesús, tu Hijo. Confírmalos en la fidelidad y en el entusiasmo, para ser, entre los jóvenes, generosos anunciadores del  Señor resucitado. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

 

Todos los demás textos de la celebración son los propios de la Liturgia del 18 de diciembre.

 

 

Acción de gracias después de la Comunión

 

Cremos que la Sociedad de san Francisco de Sales

no es sólo fruto de una idea humana,

sino de la iniciativa de Dios. (Const. 1).

 

Creemos que el Espíritu Santo suscitó,

con la intervención materna de María,

a san Juan Bosco,

para contribuir a la salvación de la juventud.

Formó en él un corazón de padre y maestro,

capaz de una entrega total. (Const. 1).

 

Para prolongar en el tiempo esta misión suya,

lo guió en la empresa de dar vida a diferentes fuerzas apostólicas,

la primera entre todas nuestra Sociedad. (Const. 1).

 

Creemos que a cada uno de nosotros Dios

lo llama a formar parte de la Sociedad salesiana

y para esto recibe de Él dones personales. (Const. 22).

 

Creemos que nuestra vocación tiene el sello

de un don especial de Dios:

la predilección por los pobres. (Const. 7).

 

Creemos que la profesión religiosa

es signo del encuentro de amor entre el Señor que llama y el discípulos que responde

entregándose totalmente a Él y a los hermanos. (Const. 23).

 

Creemos que la vocación salesiana

nos sitúa en el corazón de la Iglesia

y nos pone plenamente al servicio de su misión. (Const. 6).

 

Creemos que la acción del Espíritu Santo es para nosotros

fuente permanente de gracia y apoyo en el esfuerzo diario de crecer

en el amor perfecto  Dios y a los hombres. (Const. 25).

 

Creemos que María está presente entre nosotros

y continúa su misión de Madre de la Iglesia

y Auxiliadora de los cristianos. (Cost. 8).

 

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