sábado, 18 de noviembre de 2017
La vocación salesiana
por Luis F.
Cada uno de nosotros está llamado por Dios a una misma vocación Salesiana. Con todo, no todos están llamados al mismo estado en que se vive la vocación. Algunos están llamados a ser “Salesianos clérigos”; otros, para ser “Salesianos Laicos”.

Cada uno de nosotros está llamado por Dios a una misma vocación Salesiana. Con todo, no todos están llamados al mismo estado en que se vive la vocación. Algunos están llamados a ser “Salesianos clérigos”; otros, para ser “Salesianos Laicos”. Los Salesianos Clérigos se dedican al servicio de los jóvenes a través del ministerio sacramental, ya sea como Diáconos permanentes o como Sacerdotes. (El término “clérigos” abarca a aquéllos que se preparan para la ordenación del Diaconado o del Sacerdocio). Los Salesianos Laicos son aquéllos que se dedican a la misma vocación de servir a los jóvenes desde el estado laical, como hermanos entre hermanos.

“Cada uno de nosotros es responsable de la misión común, y participa en ella con la riqueza de sus bienes y de la característica laical y sacerdotal de la única vocación salesiana. El Salesiano Coadjutor lleva a todos los campos educativos y pastorales el valor propio de su laicidad, que de modo específico lo hace testigo del Reino de Dios en el mundo, cercano a los jóvenes y a las realidades del trabajo. El Salesiano presbítero o diácono aporta al trabajo común de promoción y de educación en la fe lo específico de su ministerio, que lo hace signo de Cristo pastor, sobre todo con la predicación del Evangelio y la acción sacramental. La presencia significativa y complementaria de salesianos clérigos y laicos en la comunidad, constituye un elemento esencial de su fisonomía e integración apostólica”. (Const. Art. 45)

EL SALESIANO PRESBÍTERO O DIÁCONO
Lo específo del salesiano sacerdote o diácono:

poner en evidencia la figura de Cristo pastor, de quien el salesiano, al igual que Don Bosco, es un testimonio para los jóvenes necesitados, de manera especial en la predicación del Evangelio y en la administración de los sacramentos;

profundizar en el sentido eclesial de unidad y comunión con la Iglesia, en particular con el Papa y los Obispos; docilidad en la aceptación de su magisterio, ayudando también a los jóvenes y a los fieles a aceptar sus enseñanzas;

l
a experiencia vital del ministerio sacerdotal en el interior y desde el interior de la comunidad local e inspectorial en recíproca complementariedad con el salesiano laico;

acrecentar la capacidad de discernir, a través de los acontecimientos y de las personas, la voluntad de Dios a fin de prepararse a la animación y a la dirección espiritual, especialmente de los jóvenes;

desarrollar una particular sensibilidad, propia del espíritu salesiano, para la dimensión catequística, vocacional y mariana en el ejercicio de su ministerio sacerdotal;

ser más y más consciente de que el sacerdocio es una dimensión específica de su vocación salesiana, presente en todas sus actividades, siendo él, como Don Bosco, sacerdote y diácono siempre y en todas partes.

En la actualidad, la Congregación cuenta con unos 11.000 sacerdotes y 17 diáconos que trabajan codo a codo con los Salesianos Laicos en comunidad, al servicio de los jóvenes del mundo entero. (Fuentes: CG 21 294)


EL COADJUTOR SALESIANO

He aquí lo específico del salesiano coadjutor:

La respuesta a la vocación de bautizado llamado por Dios a darse totalmente a El en Cristo, para servirle como “religioso laico” en la Congregación Salesiana.

La realización de la vocación específica de promover la educación integral cristiana de los jóvenes, especialmente los más pobres, con el espíritu de Don Bosco, en comunión con el salesiano sacerdote, en una comunidad religiosa.

Vivir con las caraterísticas propias de la vida religiosa su vocación de laico que busca el Reino de Dios, tratando las cosas temporales y orientándolas hacia Dios.

La realización de la misión de evangelización y santificación no sacramental con la intensidad que se deriva de su específica consagración y por mandato de la Iglesia.

Actualmente, la Congregación Salesiana cuenta con más de 2.300 Coadjutores Salesianos que trabajan codo a codo con los sacerdotes en comunidad, al servicio de los jóvenes del mundo entero. Trabajan como educadores animando y gestionando obras y actividades varias de la misión salesiana como escuelas, albergues, institutos técnicos, centros de promoción agrícola, editoriales, en el ámbito de la prensa, radio, televisión, centros de desarrollo social, legislativo y económico.

¿Pueden los laicos ser salesianos? ¿Puede un salesiano ser laico? ¿Por qué no?

Don Bosco previó un gran ejército de laicos al servicio del reino de Dios. En 1883 habló expresamente de esta idea innovadora a 22 novicios que se preparaban a ser salesianos coadjutores: “Os hablaré de dos puntos. El primero, para explicaros la idea que yo tengo sobre el Coadjutor Salesiano. Nunca he tenido el tiempo y la ocasión de explicarlo bien. Estáis aquí reunidos para aprender el arte y la práctica de la religión y de la santidad. ¿Por qué? Porque necesito ayudantes. Hay cosas que ni sacerdotes ni clérigos pueden hacer; pero las haréis vosotros. Necesito poder disponer de alguno de vosotros y colocarlo en una imprenta y decirle: Ocúpate de las cosas y mira de que todo vaya bien. Y a otro mandarlo a una casa y decirle: Cuídate de los talleres o de sus trabajadores y mira de que se haga el trabajo como se debe. Necesito a alguien a quien poder confiarle responsabilidades de mayor envergadura, como la gestión del dinero, la casuística legal o la representación de la casa ante la gente de fuera... De verdad, gente a quien se pueda hacer confianza en el trabajo normal de la cocina y de la portería: que provean a la casa de lo necesario y de que nada se malgaste... etc. Necesito gente a quien confiar cosas como éstas, y vosotros debéis ser esas personas. En una palabra, vosotros no podéis ser tan sólo gente que trabaja, sino personas que saben dirigir. Tenéis que ser encargados y supervisores de otros trabajadores, no sólo empleados. Todo ello, desde luego, según unas normas y dentro de los límites precisos: pero todos debéis implicaros en el proceso directivo como si fuerais los responsables de los talleres. Esta es la idea del salesiano coadjutor. Y siento la acuciante necesidad de tener a muchos que vengan y nos ayuden en este sentido.

Y ahora quiero hablaros del segundo punto que es aún más apremiante. Precisamente porque tendréis que ayudarme a llevar a cabo iniciativas de gran calado vuestro trabajo será también muy delicado. Debéis adquirir muchas virtudes. Si tenéis que supervisar a otros, vosotros debéis, ante todo, saber dar buen ejemplo. La presencia de cualquiera de vosotros ha de ser garantía de orden y de moralidad y de que hacemos el bien. Porque si la sal pierde su sabor...

Y ahora dejadme que concluya: Nolite timere, pusillus grex. No tengáis miedo: Aumentaréis en número pero sobre todo aumentad en bondad y en energía. Es entonces cuando os veréis como leones invencibles capaces de hacer un bien inmenso”.

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