sábado, 23 de septiembre de 2017
Voluntarias de Don Bosco
por Mateo González
Este Instituto secular tiene una significativa presencia en nuestro territorio inspectorial
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Los Institutos Seculares se componen de hombres y mujeres que habiendo consagrado su vida a Dios continúan viviendo en el mundo desarrollando la propia actividad profesional, compartiendo su vida con todos los laicos.

Permanecer dentro del mundo como laicos consagrados significa prestar atención a las situaciones emergentes dentro de la sociedad, conocerlas, interpretarlas y trabajar para orientarlas según Dios quiere. Significa sentirse responsable para hacer un mundo más justo y más humano, haciendo resurgir lo bueno que tiene, los valores presentes en él y haciéndolo reconciliar con la esperanza. Significa “sintonizarse” con el mundo y, al mismo tiempo, sintonizarse con Dios para ser “intérpretes”, “traductores simultáneos” entre los hombres de nuestro tiempo y la Iglesia, sacramento di Cristo.

Las Voluntarias de Don Bosco son laicas consagradas, mujeres plenamente insertas en el mundo. Son empleadas, trabajadoras, abogas, educadoras, estudiantes, trabajadoras sociales…

“Queremos ser portadoras de alegría, vivir auténticamente cada uno de los valores humanos, poner nuestra vida a disposición de todos, especialmente de los jóvenes y de los pobres”.

La Voluntaria es una consagrada. La consagración es la respuesta a Dios que llama. Ellas responde de modo consciente, libre y gozoso ofreciendo la propia vida como don total a Dios: con una alianza expresa de vivir los consejos evangélicos; insertas más profundamente en el misterio de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; con una misión particular en la Iglesia; siendo en el mundo testimonio de salvación.

Profesando y viviendo los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, la Voluntaria expresa su opción fundamental por Cristo vista en el mundo, sin ninguna distinción de los otros.

Las VDB quieres participar con gran sentido de responsabilidad en la construcción de un mundo según el Evangelio. Esta opción de estar en el mundo es la llamada “secularidad”. Por ello viven usando los medios del mundo para obtener un mayor y eficaz apostolado; sustentadas por una oración que surge de la vida; mantienen cierta reserva sobre su identidad consagradas; permanecen acompañadas por la amistad de quienes comparten la misma opción; mantienen un estilo de vida salesiano.

La Voluntaria quiere dar al trabajo su sentido humano y su orientación hacia el bien de la persona: considera el trabajo un medio para vivir y no para enriquecerse, un medio para continuar la obra creadora y redentora de Dios en la historia.

Ser salesiana quiere decir seguir el espíritu y la misión de Don Bosco: con un estilo de relaciones que tiene su fundamento en el sistema preventivo, con una opción preferencial por los jóvenes y los pobres, conscientes de la paternidad de Dios, con la pasión por la salvación de la persona, con el amor al trabajo, sostenido por los sacramentos y el amor a María.

La Voluntaria no se revela como consagrada, esto le permite llevar una vida común con otras personas. De este modo ejercita eficazmente la misión que la Iglesia le encomienda, ser testimonio con la propia vida. La VDB está llamada a dar testimonio gozoso y objetivos de una personalidad humanamente realizada y madura y, en cuanto mujer, a ser punto de referencia seguro y horizonte de esperanza. Por eso, con la reserva sobre su condición de consagrada, la Voluntaria testimonia abiertamente el valor de la realidad creada vista y orientada hacia Dios.

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